La poesía no ha muerto, solo cambió de lugar
Durante años se ha repetido la misma idea: la poesía ya no interesa, la gente ya no lee, nadie tiene tiempo para la literatura. En una época dominada por la inmediatez, los vídeos cortos y la inteligencia artificial capaz de escribir textos en segundos, parece lógico pensar que la poesía es un vestigio del pasado. Pero esa idea es incompleta. La poesía no ha muerto. Simplemente ha dejado de estar en el centro del escaparate. Cuando lo popular deja de ser esencial No todo lo que es importante es masivo. La poesía nunca fue consumo rápido: exige pausa, escucha y una cierta disposición emocional. Por eso, en una sociedad que premia la velocidad, ha pasado a ocupar espacios más pequeños, más íntimos. Y eso no la debilita. La poesía sigue viva: En quienes leen en silencio antes de dormir En quienes subrayan versos que no saben explicar En quienes escriben sin esperar reconocimiento En quienes escuchan una voz recitar y sienten algo que no saben nombrar La literatura no desaparec...









