La poesía no ha muerto, solo cambió de lugar

Durante años se ha repetido la misma idea: la poesía ya no interesa, la gente ya no lee, nadie tiene tiempo para la literatura. En una época dominada por la inmediatez, los vídeos cortos y la inteligencia artificial capaz de escribir textos en segundos, parece lógico pensar que la poesía es un vestigio del pasado. Pero esa idea es incompleta. La poesía no ha muerto. Simplemente ha dejado de estar en el centro del escaparate. Cuando lo popular deja de ser esencial No todo lo que es importante es masivo. La poesía nunca fue consumo rápido: exige pausa, escucha y una cierta disposición emocional. Por eso, en una sociedad que premia la velocidad, ha pasado a ocupar espacios más pequeños, más íntimos. Y eso no la debilita. La poesía sigue viva: En quienes leen en silencio antes de dormir En quienes subrayan versos que no saben explicar En quienes escriben sin esperar reconocimiento En quienes escuchan una voz recitar y sienten algo que no saben nombrar La literatura no desaparece: se refugia. La inteligencia artificial escribe, pero no recuerda Hoy una máquina puede escribir un poema correcto en segundos. Puede imitar estilos, métricas y figuras retóricas. Pero hay algo que no puede hacer: vivir lo que escribe. La poesía no es solo lenguaje. Es memoria, herida, deseo, tiempo. Es alguien diciendo algo porque lo necesita, no porque sea eficiente. Es alguien diciendo algo porque lo necesita, no porque sea eficiente.
Por eso, lejos de matar la literatura, la tecnología ha dejado claro algo importante: lo humano no se puede automatizar del todo. La poesía también se transforma Durante mucho tiempo se pensó que la poesía solo vivía en libros. Hoy también vive: En recitales grabados En vídeos breves con música En lecturas didácticas En comparaciones entre obras clásicas y miradas actuales En canales pequeños donde alguien lee para quien quiera escuchar La forma cambia. El fondo permanece. Bendita Poesía: un espacio pequeño, pero sincero Desde hace años existe un canal de YouTube llamado Bendita Poesía. No es un canal grande ni viral. No persigue tendencias. Es, simplemente, un lugar donde la literatura se comparte con respeto y emoción. En él se recitan poemas de autores clásicos y contemporáneos, se da voz a poetas desconocidos —siempre con su permiso—, se crean piezas musicales a partir de versos, se explican figuras literarias, se comparan obras desde una mirada distinta y, a veces, se leen cuentos. Es un intercambio honesto: Difundir poesía Dar visibilidad a quienes escriben Mantener viva la palabra Sin ruido. Sin promesas. ¿Tiene sentido seguir hablando de poesía hoy? Sí. Porque la poesía no compite con el entretenimiento. Cumple otra función: Acompaña Nombra lo que cuesta decir Conecta generaciones Nos recuerda que no todo tiene que ser útil para ser valioso Quizá ya no esté de moda. Pero nunca fue creada para eso. Un refugio para quien todavía escucha Si alguna vez sentiste que la literatura te hablaba a ti, aunque nadie más pareciera escuchar… Si alguna vez un verso te acompañó más que mil explicaciones… Si todavía crees que la palabra dicha con intención puede cambiar algo, aunque sea por un instante… Entonces la poesía no ha desaparecido. Solo cambió de lugar. Y sigue esperando a quien quiera encontrarla. Una invitación personal
Si al leer esto sientes que la poesía todavía tiene un lugar —aunque sea pequeño— en tu vida, estás invitado a pasar por Bendita Poesía, mi canal de YouTube. Es un espacio tranquilo donde recito poemas de autores clásicos y contemporáneos, leo cuentos, explico figuras literarias y doy voz tanto a poetas consagrados como a personas anónimas que escriben desde la necesidad de decir algo. No es un canal grande ni busca serlo. Es simplemente un lugar donde la literatura se escucha, se siente y se comparte. Si te apetece, eres más que bienvenido.

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